25/08/08
Teide (La Cañada del Teide)
Hacemos la ruta desde la Esperanza por el camino hay muchos miradores que tienen unas vistas alucinantes de las faldas de las montañas y de las islas colindantes, (Gran Canaria a la derecha y La Palma a la izquierda). La subida al Teide supone 24 euros en teleférico y lo peor una cola de unas tres horas al sol, que por la altitud, pega que quema, pero más quema la mala organización típica de unos turistas poco adiestrados, (las agencias tienen preferencia para entrar). Para subir es necesario llevar protección solar (himno de guerra durante todo el viaje), gafas de sol, algo de abrigo y un pañuelo, está demasiado alto, te quemas y te congelas. Algo de agua también estaría bien teniendo en cuanta que la clavan fina a razón de 1,5 euros la botella pequeña.
Decidimos pasar del teleférico y nos dirigimos a La Orotava.
La Orotava
Impresionante casco antiguo de estilo colonial y jardines para marqueses muy lindos de olores, colores y con una exquisita ornamentación floral digna de bodorrios.
Comemos aconsejados por la guía de viajes que llevamos en el Restaurante Sabor Canario, éste está integrado dentro de un museo. La comida es barata y los platos un mangar digno de paladares tan refinados como el de química y el mío. Degustamos almagrote, (pasta de queso añejo con mojo rojo), cordero (ummmmmm), rancho canario (guiso de fideos amarillos con papas y garbanzos y adobo canario (cilantro, ajo, pimentón…)) y de postre la conquista de dos forasteros en otra tierra, en otro lugar: PRINCIPE ALBERTO. También encargamos gofio gomero, una pasta de harina de maíz con almendra picada, una especie de mazapán típico de allá.
Destacar la Casa de los Balcones, jardines de la Victoria, el Liceo de Taoro y la Catedral.
Por la noche más caipiriña canaria y mas alcoholes varios.
26/08/08
Santa Cruz
La capital está llena de color y las vistas de la ciudad son magníficas, cabe destacar el auditorio que es impresionante. La plaza de España es un espacio recuperado para la cuidad con una pega muy grande y es los iconos del Régimen que asoman con figuras emblemáticas de la época de la dictadura.
En el subsuelo de la plaza hallaron un castillo que no han sabido conservar y sólo queda unos escasos 3 metros de muro mal conservado.
La calle de las tiendas está llena de vida y lugareños comprando al mismo ritmo de los turistas. Los edificios no son demasiados altos y se abren a forma de abanico de colores que recuerdan a cualquier capital de Sudamérica.
El marcado es abierto con plazoletas que llenan de luz a los puestos de verduras y carne. Sorprende la cantidad de patatas que venden, especialmente las enanas para las papas arrugás. Los colores y los olores se abren a golpe de mangas, mangos y otras variedades tropicales que no compramos en la península pero que allí se venden por cierto bien caras.
Punta del Hidalgo
Desde Santa Cruz nos vamos a la punta donde comemos en la Cofradía de los Pescadores, degustando un pulpo con papas arrugás buenísimo, queso a la plancha con mojo verde y nueces, gambas a la plancha, ensalada y el plato estrella, el príncipe alberto, por favor, ¡que lujuria¡
De aquí a duras penas pudimos llegar para dormir la moña a la playa, que lógicamente es de arena negra, y con un alarde de valor nos bañamos en una piscina de agua marina rodeada de piedras volcánicas.
No hace falta recordar las caipiriñas y el resto de alcohol.
26/08/08
Icod de los Vinos
Visita al Drago, que desde una plaza contigua se aprecia sin necesidad de pagar los 4 euros, que te intentan hacer pagar por acercarte a medio metro y sin poder tocarlo. Un auténtico timo.
Los vinos no son muy buenos, pero el dulce se puede salvar de convertirlo en alcohol de quemar. Como no, compramos vino dulce blanco. Tras la visita por el pueblo lleno de turistas a reventar y nada con un encanto sobrecogedor a excepción de una palmera de chocolate, vagamos por las calles y allí ocurrió todo. Mis primeros Camper se hacen con mis pies y con mi alma para el resto del tiempo. Me ha hecho mucha ilusión y me siento muy feliz, es la misma sensación de un niño con zapatos nuevos y nunca mejor dicho.
Garachico
Este pueblo fue sepultado por la lava en el mil setecientos y algo.
Tiene un cariz especial, su paseo marítimo tiene unas vistas increíbles de una isleta de roca volcánica en medio del mar. De toda esta lava han aprovechado para formar piscinas donde bañarse.
En la plaza central reina la tranquilidad de la isla y unas vistas muy buenas. Hay un parque botánico muy chulo y junto a él un restaurante con una pinta muy buena, ya nos hubiera gustado comer, pero imposible sin reserva, se llama Tasca el Lagar de Julio
Buenavista del Norte
El pueblo no tiene mucho que ofrecer al viajero pero es famoso por las rosquetas de nata. Nos dirigimos hacia la pasteleria mas famosa del lugar y nos dicen que no tiene rosquetas porque solo las hacen los fines de semana y festivos, pero da igual nos hacemos de una bombones igualmente.
Comemos sin saber bien donde en un restaurante llamado El Pesador, bastante rica la comida.
Punta de Teno
Aquí el fin del mundo se divisa a cambio de un aire que te varapalea. El agua cristalina embeleza durante un buen rato, la paz y la tranquilidad se adueña de nuestros sentidos.
Los acantilados de Los Gigantes se dejan ver.
La risa posterior se filtra por los poros del buen rollo, que nos da un ataque de risa, que nadie sabe cuanto tiempo llevaba sin reírme de esa forma tan exagerada que demuestra mi estado de excitación y de conectar conmigo mismo que hacia tanto tiempo que buscaba.
28/08/08
Los Gigantes
Salimos desde el Puerto de la Cruz hacia Los gigantes tomando la carretera desde Icod de los Vinos hacia el Tanque. El paisaje conforme subimos se vuelve más verde en cuestión de minutos, multitud de verdes se trasforman a la vista.
Subimos y bajamos en dirección a santiago del Teide, nos paramos, no porque sea de un interés turístico especial, sino por el cuelgue que he pillado con la subida. Tras mi preñez ocasional, bajamos a Los Gigantes. En el mirador contemplamos los acantilados, la vista merece la pena el sofoco de la carretera. De aquí nos vamos a Abama.
Abama
Es un pueblecito de interior cerca de la costa por la TF-82, tiene una playa de tipo caleta dentro de un hotel en plan complejo turístico para millonetis. Se tiene que dejar el coche en la parte alta del hotel y bajar una cuesta mortal a pie, porque el hotel prohíbe bajar en tu coche a la playa, sin embrago, el acceso para sus clientes se realiza en carros de golf por la cuesta y en folicular hasta l aplaya. Para nosotros existía una bonita hilera de piedras muy bien dispuestas por una montaña en plan cabra montesa.
La playa es de arena blanca y se está genial, mereció la pena bajar. Decidimos tomarnos una Dorada en el lobby bar del hotel, todo un lujo para estos pobres. ¡Que rica la cerveza¡ claro que la clavada fue de 10.50 euros por dos cervezas.
La Caleta
Es un pueblo costero muy pequeño que conserva el encanto de sus gentes. Comimos en un restaurante llamado Celso con unas vistas muy chulas a la caleta. La playa es de rocas volcánicas y arena negra. Después de comer decidimos en plan salamandra tumbarnos al sol en una piedra, no se como lo hicimos pero conseguimos dormirnos. La arde fue muy agradable.
De vuelta ponemos rumbo a Los Cristianos, pero al pasar por Fañabé nos dimos cuenta del error de pensar en cenar aquí, esto es un Benalmádena cualquiera pero en una isla.
Al llegar a la isla nos dimos un paseo por el Puerto y comimos en un sitio de comida española, regentado por un vasco, llamado La Clave, muy rico.
29/08/08
Lagos de Martianez
Día de playa artificial en los lagos, pero antes decidimos al jardín botánico, muy bien cuidado y con especies tropicales muy raras y bonitas. Mi momento chino se satisface con miles de fotos sin sentido.
Del lago nos salimos a comer una mariscada, ¡festín gastronómico!, ¡vaya empacho más rico y menuda pájara del vino!
Llegamos de vuelta a 30 minutos del cierre del lago, nos dimos un chapuzón que corto la resaca y disfrutamos de un lago desértico de gente.
El día se planteó relajado y fue así cansado por la piscina.
La pena de la vuelta sale de soslayo.
Regresamos a Sevilla con ganas de volver a la isla pero no creo que pueda ser mejor que lo vivido en estos días.