María ya no sabe lo que quiere
María ya no sabe lo que quiere. De pronto antes de irme a Huelva se encontraba perdida ante un nuevo enredo con su compañero de trabajo, parcheando sus emociones a base de enredarse con otros sentimientos. Se marcha de viaje y vuelve enganchando a un buen muchacho, que me imagino lleno de engaños, pérdidas y desencuentros con el amor, éste se ve arrastrado por los encantos de María. Siempre es lo mismo, me muestro encantadora, irresistiblemente inteligente, bohemia y sutil a la emoción, sin saber que una tela de araña es en realidad lo que teje para no estar sola, para no sentir la responsabilidad de compartir su vida consigo misma.
¡Qué niña más caprichosa! Ora quiero estar sola, ora quiero estar con el primero que me aprecie los juegos infantiles y trasnochados de seducción a los que tanto le gusta jugar.
Desde luego que no la entiendo y me defrauda su actitud, ya me canse de la gente que se queja, te quieren a su lado como algien para poder quejarse a gusto con todo tipo de desgracias que no tienen fundamento y yo ahí para todos…a la mierda con este tipo de personas.
La cordialidad mantendrá mi relación, que a partir de hoy será políticamente correcta, pero no encontrará más mi hombro para poder quejarse de las injusticias del mundo.
0 comentarios