Blogia
huso

anecdotas

La sombra de nadie

La sombra de nadie

La sombra de nadie. Así es como se define, mira que me jode que después de lo ingrata que ha sido, venga a mi casa a venir a contar milongas a mis amigos, máximo cuando el silencio ha pertrechado mi tumba que le dio santa sepultura.

Ya no eres nada, ni tan siquiera la sombra de nadie, se feliz, infeliz o lo que mas te apetezca, pero por favor, haznos un favor y es que desaparezcas de aquí o de allí donde estuviste, como tu paso por esta tierra sin pena, ni gloria, sal a recorrer el mundo, sin rencor, sin ataduras autoimpuestas que te justifiquen tu caprichoso destino, que muy a pesar de lo que crees, tú eliges y nadie más.

 

Como una sombra deslumbrada por un fuerte haz de luz desapareces para siempre, pero por favor hazlo ya, por tu parte, porque por la mía ya no eres la sombra de nadie, ni tan siquiera la de mis recuerdos.

El día de la independencia

El día 4 de julio es un día grande para los anorteamericanos. Pero lo que no saben es que es un día aún más grande para mi.

No llego a entender con que pretexto me llama anécdota, con historias del pasado, en un día tan señalado como nuesra ruptura me llama para contarme que el padre de una maiga se encuntra muy mal. Un pretexto para saber de mi, saber porqué estoy en Huelva, ya que ella subió con su nuevo chico al pueblo y se encarga siempre de enterarse de todo por mis amigos. ¿Qué casualidad?.

Me jodió sólo por unas horas, pero después pensé que mi vida es mucho más rica sin todo lo anterior, ahora me atrevo a hacer cosas que antes no podía imaginar al tener un lastre tan importante, desde irme a otra ciudad sin más preocupaciones, hasta irme a una playa nudista...no sé son tantas cosas, que al final no consigue nada más que arrancarme un poco de indiferencia.

No sé cómo se atreve a insinuarme que la otra noche una amiga soñó que nosotros estabamos otra vez juntos. Jajajaja¡¡¡¡  Ni en mis peores pesadillas, que han sido muchas este verano pasado, se me aventuró algo tan siniestro. Lejos, cada día más lejos.

Adios para siempre.

anecdotas que ni se recuerdan

Me he encontrado esta mañana con anecdota. Ni frio , ni calor...que bien me siento.

Quizás será por la descomunal marcha que me di ayer, que me rejuvenece.

O quizás es porque nada me importa de su...(iba a malgastar palabras, no lo merece) vida.

Estoy feliz de mi.

DOLOR

DOLOR La RAE define el dolor como “Sentimiento de pena y congoja”. Pena es todo lo que sentimos por lo que nos pasa, o bien, por nosotros mismos. Ahora tras un tiempo más o menos prudencial puedo decir que la pena ha cambiado.El origen de mi última pena vino provocado por la sustitución de mi persona. Una vida ajena, un sentimiento ajeno, unos brazos traicioneros que reconfortan lo que tu deberías estar consolando. La mujer que amaba se entregó a otros brazos, qué hacer cuando ves que el hilo se hace más débil y largo. Llegaría un momento en el que el hilo se rompería pero yo no lo veía, no hay nadie más ciego que el que no quiere ver. Donde sólo faltaba un pequeño tirón yo veía más unión. Que inútil resultaba todo, a cada gesto de esfuerzo, más rabia, más reproches…La rotura del hilo dejó libre la hiena, mordiendo como un animal malherido, que da bocados para defenderse ante el rival; pero el oponente se mostraba dulce, cariñoso, las lágrimas de la hiena se reflejaban como un acto de autodestrucción. No llegaba ha entender cómo se puede pasar del nirvana al infierno. Qué extraña razón nos lleva a una crueldad tal…es el miedo ha reconocer que ya no nos sentimos atraídos por la persona que te entrega todo, o bien, es porque la cobardía nos paraliza y nos podemos pronunciar aquello que duele. El dolor penetró en mi corazón como una flecha que envenena las entrañas al confirmar mis sospechas.Ya no hay dolor, tengo pena de su mísera vida, pero también alegría de no tener aquello que consideraba mi tesoro. La soledad me ha proporcionado el sosiego, el desamparo, la tristeza y también la valentía de afrontar miedos del pasado mirarlos de frente y ponerle un fin.

El principio

El principio Apenas tenía edad para comprender que la vida era muy distinta a como uno la quiere conducir. Todos pensamos que somos dueños de nuestras decisiones, pero sólo somos dueños de nuestros actos. Todo tiene un precio y éste no se revela hasta pasado un tiempo.

El baile ha marcado toda mi vida. No era consciente que podía cambiar mi vida aquel día que me inscribí en unas clases de baile. Cuando entré en aquella habitación, sólo ví unos ojos penetrantes que marcaban la mirada en los gestos que realizaba y los pasos por donde pisaba. Pronto me sentí observado y a la vez vigilado, aquella mirada detuvo mi respiración por un momento. Cuando las miradas se cruzaron, una extraña sensación recorrió mi espalda y mi estomago temblaba…qué era todo aquello. No sé cómo se define un flechazo pero era lo más parecido a ello.

Cuando los comienzos no son buenos no hace falta mantener aquello que no se sostiene por sí solo.

Tras tres meses de merodear en la vida en los sentimientos comenzamos a salir, al principio todo era obsesivo, su cara, sus ojos, esos que se me clavaron en el alma, su pelo, su risa...lo más parecido a una adicción. Solo quería una cosa y era que esa sensación no pasase nunca. Claro está, todo se intensifico cuando la noche llegó y bajo una luna nueva nos fundimos en un abrazo largo dando riendas sueltas al desenfreno. Quizás en lo único donde nunca discutimos fue en los abrazos, que pronto fueron pocos y los reproches muchos. Así fuimos salvando algunos años entre peleas y abrazos. Ella la locura, yo la razón...cómo se mezclan los sentimientos, ¿es porque nos sentimos atraídos por lo diferente?, o tal vez, ¿es porque es lo único que nos engancha del otro?.

El tiempo pasa y pasa y nada lo detiene. Los sueños se empiezan a dibujar en forma de pareja, vivir juntos...pero ella pone tiempo a todo ello de una forma ilógica, sin futuro, ya, y eso no era posible. Todo cambió con mi trabajo, y con el también el nivel de exigencias, era entonces cuando los dos empezamos a construir todo juntos.

Ella no había buscado un futuro prometedor, sólo se dejaba llevar en la comodidad de todos los días, autolamentándose de la fatalidad de su vida. Ante su dolor, mi dolor; propuse vivir juntos en otra cuidad, en otro lugar, ella lo negó. Sin embargo, quería hijos sin tener un campo donde cosechar los frutos. Tras su depresión, que a partir de ese momento se hicieron habituales, las cosas se dejaron así, o al menos pensaba que había realizado un trabajo mental de afrontamiento de su situación, todo lo contrario, a la menor de cambio podía recordar lo más insignificante como lo más regio. Reproches y acusaciones se dejaban vislumbrar cuando era puesto entredicho sus planteamientos.

Con el tiempo aprendimos a entender las necesidades del otro, o yo si lo hice. Si me preguntaras ahora qué es el amor, ya no te diría lo mismo que hace diez años; ahora sé que es dejar el espacio, el tiempo,  para que el otro se desarrolle y crezca.