La RAE define el dolor como “Sentimiento de pena y congoja”. Pena es todo lo que sentimos por lo que nos pasa, o bien, por nosotros mismos. Ahora tras un tiempo más o menos prudencial puedo decir que la pena ha cambiado.El origen de mi última pena vino provocado por la sustitución de mi persona. Una vida ajena, un sentimiento ajeno, unos brazos traicioneros que reconfortan lo que tu deberías estar consolando. La mujer que amaba se entregó a otros brazos, qué hacer cuando ves que el hilo se hace más débil y largo. Llegaría un momento en el que el hilo se rompería pero yo no lo veía, no hay nadie más ciego que el que no quiere ver. Donde sólo faltaba un pequeño tirón yo veía más unión. Que inútil resultaba todo, a cada gesto de esfuerzo, más rabia, más reproches…La rotura del hilo dejó libre la hiena, mordiendo como un animal malherido, que da bocados para defenderse ante el rival; pero el oponente se mostraba dulce, cariñoso, las lágrimas de la hiena se reflejaban como un acto de autodestrucción. No llegaba ha entender cómo se puede pasar del nirvana al infierno. Qué extraña razón nos lleva a una crueldad tal…es el miedo ha reconocer que ya no nos sentimos atraídos por la persona que te entrega todo, o bien, es porque la cobardía nos paraliza y nos podemos pronunciar aquello que duele. El dolor penetró en mi corazón como una flecha que envenena las entrañas al confirmar mis sospechas.Ya no hay dolor, tengo pena de su mísera vida, pero también alegría de no tener aquello que consideraba mi tesoro. La soledad me ha proporcionado el sosiego, el desamparo, la tristeza y también la valentía de afrontar miedos del pasado mirarlos de frente y ponerle un fin.
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