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mirando al mundo desde un balcón

mirando al mundo desde un balcón

El ángel llegó aquel día de la mano de Tristeza.

Planificamos una escapada a mi casa huyendo de nuestras “cargas afectivas”. De pronto, nos vimos los tres sentados en un sillón con chaiselong, con ganas de abrazarnos y regalarnos cariño. Todo comenzó así, con ternura y comprensión.

Ella huía de sus miedos, pero en aquel entonces yo no era conocedor de sus fantasmas, éstos se reflejaban de muchas formas.

Todo en su vida es intenso, su risa, su dolor, sus presagios, su trabajo… nada para ella se revela fácil y asequible. Ante la adversidad se refugia en el dolor por el dolor, !qué poco sano para su corazón¡; pero mucho me temo que es la única forma que tiene de afrontar esta vida, a veces muy cruel con ella por las circunstancias que le regala.

Hoy ya no cuenta conmigo, y eso me aflige, me ha ayudado tanto que me de pena pensar que se aleja de mi por un acto cobarde de egoísmo por su parte.

No puede pretender que elija mis amistades o mejor dicho que elija entre ella y los demás. Pero eso es otra historia que se descubrirá a su debido tiempo. Suerte querido ángel.  

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