Orgánica
Hay mucha clases de personas, las hay que son altruistas y las hay que ponen precio a todo. El precio que he pagado a mi última amistad ha sido demasiada alta, la propia amistad. Ese es el caso de Orgánica, llamémosla así. En un principio fue sutil, divertido… bien dicho, nunca me habían cortejado de una forma tal bonita. Flores, tarjetas, viajes, bombones… ¿a caso se invierte los roles del cortejo más clásico y trasnochado?
Debo recordar la noche en la que mi cuello se estremeció bajo una lluvia de besos, mordiscos y abrazos. Un nuevo aire me refrescaba la cara y el humor se renovaba.Tengo que hacer honor a la verdad y debo señalar que me ha ayudado a superar cosas muy significativas, como son el poder disfrutar de mi cama cuando el pasado de mi hogar se paseaba arañando las paredes, con las cadenas de una condena etérea y no por eso menos pesada. Sentí una felicidad hasta ahora no conocida por mí.
Me acuerdo de determinados actos que han ido tan rápido que me agobio con sólo recordarlo. Ella querría que todo se anudara rápido y fuerte. Lo que menos me perdona es que no le contara detalles íntimos de mí, o mejor dicho, detalles de mi pasado que no eran relevantes para nuestra amistad. Bueno, ahora que digo amistad, creo que ella en ningún momento ha pretendido tener una amistad y dejar que las cosas fluyeran poco a poco. A querido un novio por arte de birla birlonga.
La pasada noche hemos discutido; recuerdos de malos rollos han sacudido mi mente y sólo quería irme y dejar aquella cara atrás. Pero cómo me pide explicaciones de algo que no hemos tenido. Desde el principio he sido lo más honesto que he podido ser en toda mi vida, de hecho, no creo que nunca actuara con tanta lealtad a mi mismo. Pienso que estoy descubriendo etapas de mí que me refuerzan como persona. Sea como fuera, la amistad se ha roto, ella a decidido que la crueldad y la amistad están reñidas. Que sarcasmo más frío e irónico, la malicia de sus palabras intentan calar en mi conciencia fruto de su rabia, pero no lo ha conseguido. Dice mucho de ella, el intentar dañarme a través de revelaciones de alcoba. Ahora estoy convencido de que todo tiene un precio, económico, sentimental o afectivo.
Qué pocas personas actúan por altruismo. Creo que seguiré buscando a ese ser más puro que me alimente mi vida.
0 comentarios